Esta es la manifestacion de Ata Bey cuyo afan no es mimarnos como hijos queridos. Es un aspecto de la Madre Cosmica mucho mas dura y feroz. Esta es la version de la madre Tierra, la Madre de la Naturaleza que nos recuerda de nuestra verdadera fragilidad, nuestra infinita vulnerabilidad, que al contrario de todo lo que arrogantemente pensemos de si mismos, no somos due~os y se~ores de nuestro medio ambiente. Nos recuerda que somos simplemente otra especie de seres vivientes, sometidos al los mismos peligros y las mismas consequencias de nuestras acciones que impactan a otros seres vivientes.
Gua Ban Ceh se manifiesta en la fuerza espantosa del huracan, los estragos de un terremoto, la furia de un volcan como los tantos que existen en las peque~as islas de la zona oriental del mar Caribe.
Los antiguos tainos representaron a Gua Ban Ceh en sus esculpturas de piedra en la imagen de una gran monta~a de fuego con forma de un ceno femenino. Desde su cumbre la monta~a de fuego emite una larga franja de lava en forma de serpiente. El reptil incandente se enrosca al redeor del cono mamiforme, volcanico hasta llegar abajo, donde de repente el extremo de la corriente se convierte en una cabeza de boa constrictora mistica, con la boca abierta como para devorarse todo lo que encuentre en su camino.